En estos días, rasurarse es una elección personal en las sociedades democráticas. Pero a principios del siglo 18, el emperador ruso Pedro el Grande, odiaba tanto las barbas que cualquiera que no estuviera perfectamente rasurado se le imponía un impuesto. Él quería tener a sus hombres sin barba, para demostrar a Europa cuán civilizados y occidentalizados eran los rusos. Los hombres que estaban a la moda en Europa habían dejado de usar la barba, y Pedro el Grande quería que su gente encajara con ese estilo.]]>
En estos días, rasurarse es una elección personal en las sociedades democráticas. Pero a principios del siglo 18, el emperador ruso Pedro el Grande, odiaba tanto las barbas que cualquiera que no estuviera perfectamente rasurado se le imponía un impuesto. Él quería tener a sus hombres sin barba, para demostrar a Europa cuán civilizados y occidentalizados eran los rusos. Los hombres que estaban a la moda en Europa habían dejado de usar la barba, y Pedro el Grande quería que su gente encajara con ese estilo.